La 86 edición de los Oscar premia al cine “Low Cost” 

No quiero hablar del Oscar al mejor director concedido a Alfonso Cuarón ni de las seis restantes estatuillas logradas por su filme “Gravity” ni tampoco de las tres ganadas por “12 años de esclavitud” (entre ellos el de mejor película) y no es porque no los tengan merecidos sinó porque lo que realmente resulta alentador es ver los premios obtenidos por filmes de presupuestos más modestos.

La producción más económica en competición tenía un presupuesto de apenas cinco millones de dólares (¡en Hollywood eso no es ni la propina!) y fue la tercera triunfadora de la noche: “Dallas Buyers Club” se llevó tres premios de los importantes: mejor actor para Matthew McConaughey, mejor actor de reparto para Jared Leto y también mejor maquillaje y peluquería para Adruitha Lee y Robin Mathews. El filme sobre la lucha por la supervivencia en los años 80 de los enfermos de SIDA mediante tratamientos alternativos fue rodado en tan sólo veinticinco días, con una sola cámara, sin reflectores y gastó tan sólo 250 euros en maquillaje. La maquilladora no tenía dinero para comprar prótesis que emularan la dermatitis propia de la enfermedad y tuvo que ingeniárselas usando sémola y harina de maiz tomadas prestadas de la despensa de su madre.

El Oscar a la mejor actriz fue para Cate Blanchett por su papel en “Blue Jasmine” de Woody Allen. La actriz contó en una entrevista que Woody Allen trabaja con presupuestos muy bajos: “¡Ganas más dinero trabajando en teatro! No hay tiempo para ensayos ni repetición de escenas, el presupuesto para vestuario completo era de 30.000 dólares y los vestidos de Channel que aparecen en la película tenían que ser devueltos a medianoche a la boutique”.

¿Qué mejor premio para una producción de “bajo presupuesto” que ser premiada en certámenes donde sus competidores gozan de unos medios en ocasiones casi infinitos? ¡Nos encanta pensar que el ingenio es la mejor inversión!

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